¿Tienen todas las farmacias los mismos precios?

La farmacia es un establecimiento sanitario, pero también es un establecimiento comercial, en el que en gran medida depende la capacidad empresarial del titular-propietario el éxito del negocio. Pero, precisamente por el carácter sanitario de la farmacia, no todos los productos que se venden en ella están sometidos a las mismas reglas económicas.

Así, lo primero es diferenciar entre medicamentos y otros productos que denominaré de “parafarmacia”. De esta clasificación, tan simple, y con el objeto de facilitar la exposición, dejo al margen productos como los efectos y accesorios facturables al Sistema Nacional de Salud que, aunque no son medicamentos, si tienen el precio intervenido.

Pues bien, abordando el grupo  de los productos que he denominado de parafarmacia (alimentos infantiles, dermocosmética, higiene dental, higiene sexual, etc., etc., etc.) diré que el precio es libre y que si bien es cierto que hace unos cuantos años el precio era prácticamente el mismo en todas las farmacias, hoy existen grandes diferencias. ¿Por qué hace años no había diferencia en el precio de una leche maternizada entre una farmacia y otra? Por un motivo muy sencillo: porque casi todas las farmacias compraban a través de distribuidores y partiendo de los mismos costes llegaban a los mismos (o parecidos) precios de venta al público. Sin embargo, la situación ha cambiado mucho en los últimos años, pues las oficinas de farmacia han aprendido a defenderse en un mercado en el que tienen que competir, no solo con las propias oficinas de farmacia, sino también con otros establecimientos como supermercados, franquicias y grandes superficies. Esto ha hecho que las farmacias compren, cada vez mas, solas o en grupos, directamente a las empresas comercializadoras y traten de esa forma de competir abaratando costes. Por ello, podemos estar acostumbrados a comprar un producto de parafarmacia a un precio en nuestro establecimiento habitual y, por necesidad, tener que encargarlo en otro, por ejemplo, cuando estamos de vacaciones, y pagar por ello un precio mucho mayor. En estos casos no es que el nuevo farmacéutico quiera ganar mucho mas, lo mas probable es que gane menos, pero que haya tenido que suministrarse a través de un almacén de distribución, sin haber podido acceder a los mejores precios que supone comprar grandes cantidades al distribuidor directo del producto.

Otro asunto bien diferente es el de los medicamentos: en estos el precio siempre es el mismo en todas las oficinas de farmacia, pues el precio del medicamento lo establece el Ministerio de Sanidad, cuando se trata de medicamentos financiados, o el propio laboratorio comercializador, cuando se trata de medicamentos para el autocuidado de la salud. En este último caso, el farmacéutico tiene la posibilidad de efectuar un descuento al cliente que puede llegar a ser, como máximo, del diez por ciento.

Pero, lo que realmente me ha movido a hacer esta entrada ha sido el caso de una practica que me ha llamado poderosamente la atención y que consiste en que alguna farmacia marque los precios de venta al público de medicamentos afectados por el sistema de precios de referencia (fundamentalmente, genéricos). Cuando me ofrecen en la farmacia este producto así marcado y pregunto el motivo, la farmacéutica me indica que al no figurar el precio de los medicamentos en el estuche, es la manera en que se aseguran de prestar el servicio ante una falta en el suministro eléctrico. Por mucha buena fe que yo tenga, no me lo termino de creer. El origen de esta actuación podría ser distinto: con la entrada en vigor de la actual Ley de Garantías, desapareció la obligación de marcar en la caja el precio de los medicamentos y ello con la finalidad de favorecer las continuas bajadas de valor de los medicamentos sometidos al sistema de precios de referencia. Evidentemente, han sido las oficinas de farmacia las mas perjudicadas por esta medida, que cada vez que se produce una bajada, ven como desciende el precio de su stock en medicamentos. Pero, lo que la farmacia debe de tener muy claro es que cuando el precio baja (como cuando sube), lo hace para todos: para el Sistema Nacional de Salud y para el particular que paga el cien por cien del medicamento. La oficina de farmacia no puede aplicar un doble sistema de precios en función de lo que le haya costado el medicamento, se haya producido o no una bajada en el precio del mismo. Además, no olvidemos que casos como este ya los prevé la Ley de Garantías cuando tipifica como infracción grave, sancionada con hasta 90.000 euros, el no ajustar los precios de los medicamentos a lo determinado por la Administración.

Ver normativa en la página web de la Agencia del Medicamento

 

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